Wednesday, December 06, 2006

Chiche colombiano

En el año 1991 hice la Beca del diario Clarín. Eran mis compañeros Miguel Frías, Gustavo Bazzán, Silvana Boschi, Pablo Bffi, Sergio Dubcovsky, entre otros.Por entonces, asistían a la Beca dos periodistas extranjeros. En aquel año fueron un chileno y un colombiano. El colombiano, Luis Carlos Aljure, era un tipo muy correcto, cuidadoso en el lenguaje y formal en extremo. Durante la Beca se hacía una pasantía rentada en el diario y los becarios teníamos tareas de redactores junior. Luis Carlos estaba en la sección Información General que llevaba una nota de deudores famosos a los que la DGI había intimado a pagar. Al colombiano le dieron un agenda para que llamara a los involucrados en el caso y dieran su opinión. Entre los que debía llamar estaba el productor de espectáculos Chiche Aisenberg. Las declaraciones de Aisenberg fueron termendas "Me tienen cansado, no les voy a pagar" y otras cosas por el estilo. Cuando vio publicadas sus palabras, Chiche llamó y dijo que nunca nadie lo había llamado. Que le habían inventado sus dichos. Le pidieron explicaciones al colombiano. El había llamado a un Aisenberg de la agenda que le habían dado. Pero nunca le preguntó si era Chiche, porque en Colombia, según nos dijo Luis Carlos, Chiche es una manera de llamar al pene. Entonces se dedujo que había hablado con otro Aisenberg.

Ronquidos en la noche

Durante la toma debido al cierre del diario Perfil, allá por 1998, sucedieron muchas cosas. Algunas las contaremos y otras las olvidaremos piadosamente. Se habían organizado turnos para permanecer en el edificio. Los casados, con o sin hijos, estaban virtualmente relevados del compromiso de pasar la noche en el diario. Los solteros dormíamos allí. A pesar de que no le correspondía por su condición de casado, Orlando Baratta, más conocido como "El Tano", decidió pasar una noche en la toma. Fue la última. El Tano roncaba de una manera avasallante, ruidosa, molesta y permanente. A la mañana siguiente una mini asamblea integrada por quienes lo habían padecido durante toda la noche, lo relevó de sus obligaciones. El Tano no volvió a dormir en la redacción. Los demás, agradecidos.

Dibujo de Menchi

Conseguir que Menchi Sábat hiciera un dibujo de uno era un sueño de muchos de los que alguna vez trabajamos en Clarín. El Maestro aparecía con la obra en sus manos y las regalaba. "Tomá", decía. Y ese regalo se convertía en un bien muy apreciado. Un Sábat. Pero nadie se atrevía a pedirle, por pudor, claro, que los retratara. Corría 1997 y dos integrantes de la redacción se casaban:Diana Baccaro y Pablo Calvo. Uno de nuestros compañeros le pidió a Menchi si podía agasajarlos con uno de sus dibujos. Lo hizo, y fue tan lindo que los novios lo usaron como ilustración de la invitación a la boda.